Skip to content Skip to footer

¿Cómo terminé haciendo muñecas?

Cuando te gusta hacer manualidades, tienes un problema, grande, porque no te vas a dedicar a hacer sólo una de ellas, sino que va a ser un constante flujo de nuevas ideas, nuevos proyectos, que te van a llevar a estar en continuo proceso creativo, que te lo adelanto ya, no tiene fin.

Retrocedamos en el tiempo

Desde que era pequeña, siempre me ha gustado crear cosas. Con mis primera muñecas, recuerdo llevarme a casa, de algún supermercado, cajas de cartón para construirles una casa, un coche, una tienda, cualquier cosa que pudiera imaginar, podía transformarla con un rollo de celo, cajas de cartón, rotuladores y telas. Porque la casa de mis muñecas tenía que tener cojines, cortinas, edredones, etc.

También me apasionaba dibujar, pasar horas y horas en mi cuarto con lápices de colores en las manos, el olor del papel de dibujo, acuarelas, pastel, témperas… y por supuesto, diseñar ropa para muñecas con mi juego:

Y como ya había avanzado, si te gustan las manualidades, no te puedes quedar sólo con una, así que a lo largo de mi infancia y adolescencia, fui pasando por clases de Manualidades con barro, clases de dibujo, Pintura al óleo…

Hasta entonces, coser no había sido nunca una de mis aficiones. Desgraciadamente, no heredé la paciencia de mi abuela Pura, que era una máquina del ganchillo, ni el arte de mi tía Rosa, que tiene unas manos maravillosas para el bordado.

«El arte de la costura, es el arte de la paciencia»

Chloe Dao

Pero sobre los veintitantos años conocí el Patchwork y me enganché como nunca, a coser, a mano. Tal fue el enganche, que junto con mi madre terminamos teniendo una mercería que vendía todo tipo de material para poder hacer Patchwork además de otras técnicas de costura, bordar, bolillos, etc. Y mi madre me enseñó a coser a máquina, que era una asignatura pendiente para mi, ya que siempre cosía a mano mis trabajos. De esa época conservo maravillosas colchas que espero hereden la siguientes generaciones, ya que las realicé junto a mi madre y tienen para mí un gran valor sentimental.

 

Ser madre

Me mudé, muy lejos de casa, por lo que dejé de lado el Patchwork, además fui madre, y no tenía tiempo ni para ducharme, así que mucho menos, para hacer cualquier manualidad. Es curioso, que habiendo hecho tantos trabajos para bebés y niños, que vendíamos en nuestra tienda, cuando llegó mi momento, mi bebé no tuvo apenas cosas hechas a mano, salvo las que le hizo mi madre, ya que yo no tenía ni tiempo, ni ganas, la verdad, para ponerme a coser. Está claro que la vida son etapas.

Ahora que mi hijo, ya es más grande, más autónomo , he podido volver a tener tiempo libre para poder dedicarme a mis hobbies, y retomé la costura.

Las muñecas siempre me han gustado, de hecho a mi edad, sigo comprando muñecas para mí, como un tesoro, por lo que se me ocurrió, crear una muñeca que hubiese querido tener cuando era una niña, y que me siga pareciendo preciosa, siendo una adulta. Quería que fuera blandita, para que fuera agradable abrazarla, con carita amorosa, que transmita sentimientos de ternura, y que se pudiera vestir y desvestir, era con lo que más disfrutaba de jugar con muñecas cuando era niña. Y ahora, elegir telas, idear patrones y crear prendas, me hace sentir que soy Cocó Chanel!!! jajajajaja y siempre recordaré, que mi madre, no consentía que cuando terminaba de jugar, dejara las muñecas sin vestir, si veía que las dejaba desnudas, siempre me decía: ¿Tanto jugar a ponerles ropa y ahora las vas a dejar desnudas? así no las puedes dejar, que van a pasar frio!

Si viviera ahora conmigo, iría vistiendo a todas la muñecas sin estar terminadas!!

Leave a comment

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.